La impunidad media en el mercado nacional con tanta naturalidad que en cualquier momento se legaliza en sus hojas de costos. Convive sin fórmulas exactas porque responde a la tan temida ley de la selva, donde ninguna disposición o transformación pone frenos a las arbitrariedades amparadas en la desfachatez de: se conoce, pero no se cumple y nada pasa.
Ejemplos sobran. Pero concentrémonos en la realidad de las últimas horas, cuando Sancti Spíritus, como el resto del país le dio la bienvenida al mes de agosto con el anuncio de “una nueva etapa económica”, a partir de la aprobación por el Banco Central de Cuba, (BCC) de nuevas medidas para transformar los pagos.
Entre las buenas noticias se reestructuró el sistema de comisiones y bonificaciones, a fin de incentivar el uso del pago en línea. En este momento, se legaliza para el consumidor una bonificación del cuatro por ciento por operaciones con tope de 210 CUP, una reducción desde el 6 por ciento anterior.; mientras que, para el comercio, por primera vez, se introduce una bonificación del 2 por ciento por operaciones recibidas mediante pago en línea con tope de 105 CUP, junto con una reducción de la comisión del 1.5 por ciento al 0.8 por ciento.
Son transformaciones que se suman a lo establecido en la Resolución 93/2023 del Ministerio de Comercio Interior (Mincin), donde se subraya la obligatoriedad de las entidades de asegurar a los consumidores el acceso y uso de los canales electrónicos de pago. Pero, desde entonces —ya hace tres años— y hasta el momento, engrosa la lista de documentos legales irrespetados en este país o, mejor, como asegura el argot popular, una verdadera pintada en la pared.
Por tanto, solo imaginar que en las últimas horas ocurriese el milagro de cumplir lo establecido es, más que de ilusos, de necios. Esta reportera recorrió, el propio primero de agosto, día en que se ponían en vigencia las transformaciones aprobadas por el BCC, más de seis puntos de venta no estatales de la ciudad del Yayabo y en todos se le negó el pago en línea.
Similar escenario encontraron quienes acudieron en la jornada siguiente a la Feria Agropecuaria Delio Luna Echemendía, de Sancti Spíritus. Fue visible la disminución de puntos de venta que domingo tras domingo plantan carpa en la zona de su pequeño paseo. No resulta secreto que allí, al agruparse tantos vendedores, los inspectores son más activos. Por tanto, cuando el río se revuelve con disposiciones frescas, prefieren no expender antes que cumplir con la ley. Pero incluso los hay más desenfadados, como los que llegaron con un camión lleno de arroz y negaron el servicio de pago digital. Ante las denuncias de algunos consumidores, sufrieron la imposición de una multa y, a la espalda del inspector, subieron el precio del grano imprescindible en la dieta alimentaria cubana.
De esas expresiones de que cada quien pone sus reglas hay tantas como colores y sonidos tiene la vida. Están quienes se niegan sin argumentos a recibir pagos en línea, quienes ponen límites tanto de horarios como de montos, quienes muestran en las tablillas dos precios por cada producto y, donde siempre, el que se haga al cash es casi el doble menos, quienes solo aceptan transferencia a tarjetas personales, quienes alegan que solo pueden aceptar por una específica tarjeta bancaria o se escudan de tener el servicio por EnZona, aplicación virtual que necesita conexión a una red de datos móviles…; ardides frente a los ojos y los oídos de un país donde los únicos perdedores son los consumidores.
Ante esas múltiples realidades, se ponen sobre las mesas estrategias, planes, programas, en ocasiones con más rigor científico que tesis doctorales, para enfrentar todas esas violaciones. Tanto así que, en los últimos días, ha generado mucha expectativa en redes sociales y se ha pedido incluso clonar la experiencia de tierra granmense, donde existe un grupo multidisciplinario con facultad de cerrar las formas de gestión no estatales que se nieguen a aceptar pagos en línea.
Pero el fenómeno es una especie de cáncer metastásico. Cortarlo de raíz no solo es posible con un batallón de inspectores —hoy quimérico porque en cada esquina hay un vendedor legal o no—. Precisa de puntos de venta surtidos de productos como contrapartida a quienes sujetan las riendas del mercado y le dan vida sin medida a la inflación. Teoría y práctica concuerdan en que solo se contrarresta con producciones extendidas en todos los sectores.
También urge que exista un respaldo monetario físico en el sistema bancario, de una red de telecomunicaciones sólida anclada a un Sistema Electroenergético Nacional que no esté en estado terminal, de un abundante mercado mayorista en cada territorio con posibilidades de pago en línea y en una sola moneda, de acceso a opciones foráneas ajenas a los aranceles impuestos por una absurda y genocida política norteamericana contra este país, de ventas estatales que sean ejemplo en el cumplimiento de lo establecido… Demasiadas transformaciones que superan cualquier disposición legal vigente.
Para exigir se precisa dotar de los recursos mínimos indispensables. El diseño y la aprobación de documentos, flexibilidades, reformas… exigen pies bien afincados en la tierra. La improvisación y las urgencias son brazadas desesperadas de un náufrago muy lejos de la orilla.
Como se sabe y, el día a día lo confirma, los cambios no llegan por arte de magia. Mucho menos conmutan las rutinas y realidades de Cuba a la velocidad que se precisa porque se nos va la vida en un verdadero desasosiego.
Mas, hay otra verdad de Perogrullo: la impunidad no puede tener la palabra de orden. De seguir permitiéndolo se perderán las vías que sostienen las esencias de un país: credibilidad, resistencia y fuerzas para defenderlo.
Escambray Periódico de Sancti Spíritus











a partir de la aprobación por el Banco Central de Cuba, (BCC) de nuevas medidas para transformar los pagos nos están aniquilando cuando ponen el precio que quiera 3000 y 4000 un pomo de aceite y la mipyme al lado del sector de kilo 12 tiene 2 precios uno para si compras por transferencia , si ,porque no es ni por pago en linea y el otro pago si compras en efectivo , no entiendo ,todo afecta la población , porque sean dueño, no se les puede permitir al precio que ellos quieran de cuanto es la ganancia de ellos entonce , hacerse millonarios a costilla del sudor de la clase obrera del sudor del trabajador porque de lo que si estamos conscientes es que a ellos los que le interesa es llenarse los bolsillos nada mas
No hace falta ejercito de inspectores, plantilla en peso de Gobierno municipal y provincial para la calle con facultades legales. Cuando y como? Nada, planificarlo cuando al circuito le toca apagón y entonces se ganarían el salario. Y como es presupuesto, por excepción, porciento de bonificacion x cada multa justamente aplicada. Si se quiere se puede.